"Dondequiera que haya niños- dice Novalis-, existe una edad de oro". Pues por esa edad de oro que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan a su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca.
Juan Ramón Jiménez, Platero y yo
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Es posible que tengas algo que decir?